
El Plan de Microcredenciales impulsado en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha se consolida como una herramienta estratégica para el fortalecimiento del Tercer Sector en Castilla-La Mancha, contribuyendo de manera directa a la mejora de las competencias de los equipos profesionales y avanzando hacia una intervención social más eficaz, ética y centrada en la persona.
Esta iniciativa nace para dar respuesta a una necesidad estructural del sector social en la región: la creciente complejidad de los contextos de intervención, la transición hacia modelos basados en derechos y la exigencia de una mayor profesionalización, transparencia e innovación en las entidades que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad, especialmente con discapacidad.
El modelo de microcredenciales se ha diseñado como un sistema de formación flexible, modular y acreditable, que permite a los y las profesionales actualizar sus competencias de forma continua y adaptada a las necesidades reales de las organizaciones. Frente a modelos formativos tradicionales, este enfoque facilita una transferencia directa del aprendizaje al puesto de trabajo, combinando el rigor académico con una clara orientación práctica.
El plan persigue una doble finalidad: por un lado, el fortalecimiento técnico y metodológico de los profesionales del Tercer Sector; y por otro, la mejora de la calidad de vida de las personas atendidas, avanzando hacia procesos de inclusión social y laboral más reales, eficaces y sostenibles.
Durante la fase inicial de implementación se han desarrollado dos microcredenciales clave que representan los principales ejes del programa. La primera, centrada en “Ética, Transparencia y Buen Gobierno en las Entidades del Tercer Sector”, aborda aspectos fundamentales como la gobernanza, la rendición de cuentas y el refuerzo de la confianza institucional. La segunda, “Estrategias de Intervención para el Desarrollo y Empoderamiento en Personas en Situación de Vulnerabilidad Social”, se orienta a reforzar modelos de intervención centrados en la persona, el empoderamiento y la autonomía.
Ambas acciones formativas han permitido validar el enfoque metodológico del plan y analizar su impacto real en el desarrollo competencial de los profesionales participantes, consolidando así una base sólida para su evolución y ampliación.
Los resultados de la evaluación reflejan una valoración muy positiva de la calidad docente, especialmente en la microcredencial centrada en la intervención social, donde destacan la metodología participativa, la experiencia del equipo docente y la utilidad directa de los contenidos para el desempeño profesional diario. En el caso de la formación sobre ética y buen gobierno, se pone de manifiesto su alto valor conceptual y técnico, así como su alineación con las necesidades del sector.
De forma global, los resultados confirman que las microcredenciales contribuyen a la mejora de la calidad y eficacia de las intervenciones sociales, impulsan un mayor enfoque en resultados de inclusión frente a modelos asistenciales, fortalecen institucionalmente al Tercer Sector como agente clave de cohesión social y fomentan la generación de conocimiento aplicado y buenas prácticas transferibles.
Más allá de su dimensión formativa, el Plan de Microcredenciales se posiciona como un instrumento de transformación del modelo de atención social, impulsando prácticas más innovadoras, coordinadas y alineadas con los principios de inclusión, igualdad de oportunidades y justicia social.
Los resultados obtenidos avalan la continuidad y ampliación del programa, reforzando el compromiso con una formación de calidad, flexible y orientada al impacto social, que sitúa a las personas y a los equipos profesionales en el centro de la acción transformadora del Tercer Sector en Castilla-La Mancha.